Errores en la Biblia: La Historia de Titivillus y los Gazapos Sagrados
Los errores tipográficos han dejado una huella imborrable en la literatura, incluso en las obras más sagradas. Este artículo explora cómo un demonio llamado Titivillus se lleva cada error a su saco y cómo la imprenta ha sido un campo fértil para las equivocaciones, especialmente en las traducciones bíblicas. A través de ejemplos históricos, descubrimos la gravedad de estos fallos y su impacto perdurable.
Titivillus: Guardián de los Errores
El demonio Titivillus aparece en un tratado devocional del siglo XV, donde se describe como alguien que recolecta “mil sacos llenos de errores y negligencias en sílabas y palabras”. Según él, estos errores se presentan como pruebas contra los humanos en el juicio final. Su misión es asegurar que las fallas de lectura y canto sean recordadas, a pesar de que quienes las cometen tiendan a olvidarlas rápidamente.
El Destino de Robert Barker
En el siglo XVII, Robert Barker, “Impresor de Su Majestad”, se embarcó en la monumental tarea de imprimir una nueva traducción de la Biblia ordenada por el rey Jacobo VI y I. Sin embargo, su trabajo se vería empañado por múltiples errores, que no solo lo marcarían a él, sino que también tendrían consecuencias profundas para la historia de la imprenta.
La Gran Biblia de Él y La Gran Biblia de Ella
En 1611, cuando Barker publicó su versión de la Biblia, dos versiones llegaron a ser conocidas como “La Gran Biblia de Él” y “La Gran Biblia de Ella”. La confusión surgió a partir de un versículo en el libro de Rut, que erróneamente decía “él entró en la ciudad” en lugar de “ella entró en la ciudad”. Este desliz, aunque notorio, no era el más grave que estaba por venir.
El Escándalo de 1631
Diez años después, Barker, asociado con Martin Lucas, lanzó otra edición que contenía un error aún mayor en Deuteronomio 5:24. La frase “El señor nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su grandeza” fue distorsionada a “su gloria y su gran asno”. Este error, aunque afortunadamente poco conocido en su tiempo, se vio eclipsado por un fallo devastador en Éxodo 20:14, donde se omitió la palabra “No”, resultando en la frase “Cometerás adulterio”.
Este error provocó un escándalo que resultó en multas severas para Barker y Lucas, así como en la revocación de su licencia de impresión. La prisión y la ruina financiera marcaron los últimos años de Barker, demostrando que incluso los errores tipográficos pueden tener consecuencias desastrosas.
Otros Errores Notables en la Historia Bíblica
La “Biblia Malvada” no es la única obra afectada por erratas. A lo largo de los siglos, varias ediciones de la Biblia han presentado errores significativos que han pasado a la historia.
- El Libro de Kells (800 d.C.) confundió la palabra “espada” con “gozo”.
- La Biblia de Ginebra de 1562 erróneamente afirmaba que “Dios condena a la viuda pobre”.
- En 1653, se publicó “La Biblia Injusta”, que omitió la segunda negación en 1 Corintios 6:9.
- La llamada “Biblia de los tontos” en 1763 decía: “Hay Dios” en lugar de “No hay Dios”.
Erros Más Recientes
No se trata solo de un problema histórico. Hasta en tiempos modernos, el demonio Titivillus sigue haciendo de las suyas. En 1966, un error tipográfico en “The Jerusalem Bible” cambió “Ora por la paz” a “Paga por la paz”. También se han presentado alteraciones en la Biblia “Oscuridad” de 1970 y la Biblia “Ninivitas impenitentes” de 1989, que corregían su mensaje original.
Reflexiones Finales
A pesar de que la era de la impresión se ha modernizado y los correctores ortográficos han mejorado, es evidente que los errores seguirán infiltrándose en nuestros escritos, ya sean sagrados o no. Titivillus probablemente seguirá acechando, y cada error se convertirá en una curiosidad cultural más.
Conclusiones Clave
- Los errores tipográficos han tenido un impacto significativo en la historia de la Biblia.
- Titivillus es visto como el símbolo de estos errores a lo largo del tiempo.
- Que errores graves pueden llevar a consecuencias serias para quienes los cometen.
- A pesar de avances tecnológicos, los errores seguirán formando parte de nuestra interacción con los textos.

