Azul Rojas: La mujer trans que logró un hito judicial tras ser torturada por tres policías en Perú, mientras los responsables siguen impunes

Azul Rojas: La mujer trans que logró un hito judicial tras ser torturada por tres policías en Perú, mientras los responsables siguen impunes

La Lucha de Azul Rojas por Justicia y Derechos Humanos

Azul Rojas Marín ha vivido una experiencia desgarradora que comenzó el 25 de febrero de 2008, un día que jamás podrá olvidar. En este artículo, exploraremos cómo su historia de tortura y abuso por parte de la policía peruana se ha convertido en una lucha legal de 17 años, culminando en un fallo histórico del Tribunal Interamericano de Derechos Humanos y en la reciente condena de tres agentes policiales. Sin embargo, a pesar de su victoria, Azul sigue sintiendo que la justicia no ha sido completamente servida.

El Inicio de una Pesadilla

En 2008, Azul, un hombre homosexual de 27 años, se encontraba caminando por una carretera local en Casa Grande, en La Libertad, Perú, cuando un grupo de policías lo detuvo. Lo llevaron a la fuerza a una comisaría cercana donde sufrió abuso y tortura. “Los policías me hicieron lo que quisieron”, recuerda Azul, describiendo la brutalidad del ataque.

Los maltratos incluyeron golpes, insultos y comentarios despectivos debido a su orientación sexual, así como abusos sexuales que lo dejaron en shock. Tras salir de la comisaría, Azul se enfrentó a la dura realidad de que su denuncia sería ridiculizada y desestimada por las autoridades.

Una Denuncia Ignorada

Al intentar llevar su caso a la justicia, Azul se encontró con un sistema que no quería escuchar. A pesar de las evidencias que presentó, el relato de su tortura fue descalificado. “A la gente pobre del campo en Perú nos ignoran y la justicia nunca llega”, afirma con dolor.

A pesar de esta adversidad, Azul no se rindió. Con el apoyo de Promsex, una ONG que defiende los derechos de la comunidad LGBTI, pudo elevar su caso a instancias internacionales en busca de justicia.

La Reapertura del Caso

Después de muchos años de inacción, en 2018, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos recomendó la reapertura de su caso. Finalmente, en 2020, la Corte Interamericana emitió un fallo que obligó al Estado peruano a investigar y juzgar a los responsables de la tortura que sufrió Azul.

En diciembre de 2022, el Tercer Juzgado Penal Colegiado Nacional condenó a tres agentes policiales a 17 años de prisión por tortura agravada y abuso sexual. A pesar de esta victoria, Azul enfatiza que no se siente completamente satisfecha: “No han pagado por su crimen, porque están libres gracias a la inacción del Estado”.

El Reconocimiento del Estado

En 2022, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos organizó un acto de disculpas públicas donde el Estado peruano reconoció su responsabilidad por el manejo del caso de Azul. Sin embargo, ella asegura que la compensación económica que le corresponde aún no ha sido recibida y los cuidados médicos necesarios tampoco se han proporcionado.

Un Futuro de Esperanza

A pesar de las dificultades que ha enfrentado, Azul ha decidido seguir adelante. Hoy, a sus 44 años, está estudiando Derecho y utiliza su experiencia para abogar por los derechos de la comunidad LGBTI en Perú. “Sé que hay universidades en las que se estudian los derechos humanos a través de la sentencia. El cambio llegará a través de la educación”, comparte con optimismo.

Su historia se ha convertido en un símbolo de lucha y resiliencia, y aunque la justicia ha sido parcial, Azul encuentra consuelo en el impacto que su caso puede tener en el futuro de otros en situaciones similares. “Decidí dejar la mochila de odio atrás porque no se puede ser feliz ni vivir tranquilo con rencor”, concluye.

Conclusión

La historia de Azul Rojas es un poderoso recordatorio de la lucha por los derechos humanos y la necesidad de que la justicia sea verdaderamente efectiva. A pesar de las victorias, el camino hacia la equidad y la justicia plena sigue siendo un desafío constante en Perú.

  • Azul Rojas sufrió tortura y abuso por parte de la policía peruana en 2008.
  • Después de años de lucha, tres policías fueron condenados a 17 años de prisión.
  • A pesar de ganar su caso, Azul aún no ha recibido justicia completa y enfrenta obstáculos adicionales.
  • Su historia se ha convertido en un símbolo de esperanza y cambio para la comunidad LGBTI en Perú.

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