El Robo del Siglo: El Gran Atraco de los Diamantes en Amberes
En febrero de 2003, un audaz asalto a una cámara acorazada en Amberes dejó al mundo atónito. Bajo la mirada atenta de la policía y las cámaras de seguridad, los ladrones lograron llevarse un botín valorado en 100 millones de dólares en diamantes. Este artículo narra los eventos que rodearon el robo calificado como el “robo del siglo”, revelando cómo el detective Patrick Peys logró resolver este complejo caso que, en su momento, parecía estar destinado al fracaso.
El Contexto del Robo
Era un día normal en Amberes, Bélgica, y el país estaba inmerso en un ambiente de alta seguridad debido a un torneo de tenis en la ciudad. Mientras la atención se centraba en Venus Williams, al otro lado de Amberes, se ejecutaba un plan maestro para robar diamantes. Nadie vio a los ladrones entrar o salir, lo que lo convirtió en el crimen perfecto, aunque pronto se revelaría que su fuga no fue tan impecable.
La Seguridad del Barrio de Diamantes
El barrio de diamantes de Amberes es pequeño pero extraordinariamente activo en comercio global de estas gemas. Con más de 60 cámaras de videovigilancia y enormes medidas de seguridad, la confianza en el sistema de protección era alta. Albergando numerosas cajas fuertes, una se destacaba: la bóveda en el Centro Mundial de Diamantes, conocida por su impenetrabilidad con una puerta de 30 centímetros de grosor y un sistema de alarma de última generación.
El Robo
La mañana del 17 de febrero, el detective Peys recibió un llamado inesperado de la policía local. Al llegar al lugar, se encontró ante la puerta de la bóveda abierta, en su interior un caos de diamantes, joyas y dinero esparcidos por el suelo. Más de cien cajas fuertes habían sido vaciadas, y como indicó Peys, el hecho de que los ladrones no se llevaran sus herramientas significaba que el botín había sido inmenso.
La Fuga Perfecta
Una de las preguntas que intriga a Peys es cómo el sistema de seguridad nunca sonó. Según un colega llamado al servicio de seguridad, afirmaron que la bóveda estaba aún cerrada, a pesar de que él estaba en su interior. La precisión y habilidad de los ladrones era inusual, y su desaparición metódica a través de la bóveda desnudó la vulnerabilidad de un sistema que parecía a prueba de fallos.
Las Primeras Pistas
La investigación comenzó a tomar rumbo tras la llamada de un hombre llamado August Van Kamp, quien encontró residuos de la escena del crimen en un vertedero cercano. Entre la basura había documentos y pequeños diamantes verdes, lo que llevó a la policía a una pista crucial: el nombre de Leonardo Notarbartolo, un comerciante de diamantes que había sido protagonista en la historia del robo sin haber sido forzado en su propia caja fuerte.
El Descubrimiento de Notarbartolo
Poco a poco, se reveló que Notarbartolo tenía un pasado turbio, y su ausencia en el lugar del robo se tornó sospechosa. Al desarrollar la investigación, la policía descubrió que tenía una alfombra enrollada en su apartamento, que contenía más de esos diminutos diamantes verdes. El rastreo de sus conexiones reveló una red más amplia, involucrando a otros criminales especializados.
La Escuela de Turín
Mientras la investigación se profundizaba, los detectives comenzaron a hallar conexiones con un grupo delictivo llamado “La Escuela de Turín”. Este grupo estaba formado por delincuentes altamente especializados con apodos como El Genio, El Monstruo y El Veloz. Cada uno contribuía con habilidades únicas que les permitieron llevar a cabo el audaz robo.
La Captura de los Sospechosos
A medida que se recopilaban pruebas, se hizo evidente que Notarbartolo había estado realizando reconocimientos previos al robo. Grabaciones en video y el análisis del ADN de los objetos dejados en la escena del crimen llevaron a la captura de sus cómplices. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, muchos de los diamantes robados permanecieron desaparecidos.
El Juicio y Consecuencias
En mayo de 2015, el caso llegó a juicio, donde se condenó a algunos de los involucrados, aunque Notarbartolo recibió la sentencia más dura. Curiosamente, se cree que logró huir con una parte del botín hacia Italia, donde algunos de los diamantes podrían haber regresado al mercado. Así, la historia del robo sigue resonando entre los círculos de seguridad y justicia, destacándose como uno de los robos más sofisticados de la historia.
Conclusión
El robo del siglo en Amberes no solo desnudó las vulnerabilidades en las medidas de seguridad de un lugar que se creía seguro, sino que también dejó huellas del ingenio humano bajo la presión del crimen. El detective Patrick Peys, tras su jubilación, se alejó de las sombras de este audaz acto delictivo, aunque el misterio de los diamantes robados sigue vivo.
- El robo sucedió en febrero de 2003 y fue valorado en 100 millones de dólares.
- Los ladrones lograron evitar las alarmas utilizando técnicas ingeniosas.
- Notarbartolo fue uno de los principales sospechosos, su pasado delictivo salió a la luz tras el atraco.
- Un grupo conocido como “La Escuela de Turín” fue responsable de ejecutar el audaz plan.

