La asombrosa historia del irlandés que estuvo 61 días sepultado en un ataúd

La asombrosa historia del irlandés que estuvo 61 días sepultado en un ataúd

Mick Meany: El Hombre que Retó a la Muerte

La increíble historia de Mick Meany nos lleva a través de un desafío inusual y macabro donde la vida y la muerte se entrelazan en un espectáculo impresionante. Desde su primera experiencia con el entierro hasta su búsqueda de la fama, este relato captura la búsqueda de reconocimiento y la lucha por un sueño en medio de adversidades. A continuación, exploraremos los detalles de esta fascinante aventura que marcó su vida.

Un Entierro Inusual

“Esta es la primera vez que entierro a alguien que ya había sido enterrado antes”, expresó el sacerdote que oficiaba el funeral de Mick Meany, según su hija Mary. En su libro “¡No puedes comer rosas, Mary!” (2015), recuerda que en esta segunda oportunidad solo asistió un periodista local. En contraste, su primer entierro, realizado 35 años antes, reunió a una multitud y atrajo la atención de la prensa internacional, ¡y él seguía vivo!

Este hecho no fue un error como los que se dieron hasta principios del siglo XX, sino un entierro planificado para atraer a un público masivo. El evento capturó la atención no solo en el Reino Unido, sino también en Estados Unidos y Australia. Pero, ¿cómo comenzó esta historia tan extraordinaria? Todo inició en un pub irlandés, aunque estaba muy lejos de Irlanda.

Una Vida de Desafíos

Mick Meany era hijo de un agricultor en Tipperary, y tras la Segunda Guerra Mundial, al igual que otros irlandeses, se trasladó a Inglaterra en busca de trabajo para mantener a su familia. Su sueño era convertirse en campeón mundial de boxeo, pero un accidente laboral le dañó una mano y afectó su carrera. Sin embargo, fue un nuevo accidente el que lo inspiró a crear otro sueño: batir el récord de tiempo enterrado vivo en un ataúd.

Un Reto Macabro

La idea de enterrarse vivo puede parecer aterradora, pero para Mick era una posibilidad de salir de su vida de obrero de la construcción. A los 33 años, sin educación formal ni habilidades destacadas, se dio cuenta de que este desafío podría catapultarlo hacia la fama. Su deseo de ser reconocido lo llevó a decidir que la gloria vendría si se convertía en el mejor en esta extraña hazaña.

Preparativos para el Gran Evento

Meany vivía en Kilburn, un barrio del norte de Londres que, en aquel entonces, era un hogar para muchos irlandeses. En un momento de conversación en el pub The Admiral Nelson, Mick compartió su idea con Michael “Butty” Sugrue, un empresario singular y promotor de boxeo. Después de escuchar su plan, Sugrue comenzó a organizar el evento, y no hubo vuelta atrás.

Cuando su esposa se enteró de lo que estaba a punto de hacer, se desmayó. El 21 de febrero de 1968, a pesar de las súplicas de su familia, Mick Meany se sumergió en su inusual desafío. Se llevó consigo un crucifijo y un rosario al ataúd, listo para vivir una experiencia única.

El Gran Espectáculo

Sugrue había preparado todo un espectáculo, desde su “última cena” en el pub hasta una procesión con periodistas que lo acompañaron al lugar de su sepultura. Mick fue enterrado a 2.5 metros de profundidad y, aunque estaba bajo tierra, contaba con una ventilación que le permitía respirar. Para su alimentación, recibía provisiones a través de tubos y a menudo disfrutaba de su cerveza favorita.

Los Días Bajo Tierra

Durante las 61 días que permaneció sepultado, Mick mantuvo contacto con el mundo exterior a través de un teléfono instalado en su ataúd. La atención de los medios fue intensa al principio, pero otros sucesos, como la guerra de Vietnam y el asesinato de Martin Luther King, pronto desviaron la atención del gran espectáculo.

De la Fama a la Desilusión

Finalmente, el día de su “resurrección” llegó el 22 de abril, y con una gran fanfarria, fue desenterrado. Lucía cansado, pero sonriente. “Me gustaría aguantar cien días más”, expresó. A pesar de su éxito momentáneo, la prometida gira mundial nunca se concretó, y la fortuna que esperó no llegó. Después de 61 días bajo tierra, regresó a Irlanda con las manos vacías.

El Legado de Mick Meany

Pese a que su hazaña no fue reconocida oficialmente por el Guinness World Records, su historia perduró. Más de dos décadas después de su muerte, en 2003, su vida fue inmortalizada en un documental llamado “Buried Alive/Beo Faoin bhFód,” recibiendo elogios en festivales.

Conclusión

La historia de Mick Meany no solo refleja su búsqueda de la fama y la lucha contra las adversidades, sino que también nos ofrece una mirada fascinante sobre los extremos a los que algunas personas están dispuestas a llegar en busca de reconocimiento. Su intento de superar el límite entre la vida y la muerte sigue siendo recordado y discutido hasta el día de hoy.

  • Mick Meany fue un irlandés que se enterró vivo durante 61 días en 1968.
  • Su desafío buscaba establecer un récord de tiempo enterrado, superando a un estadounidense que lo había logrado en 45 días.
  • A pesar de la atención mediática, su hazaña no fue reconocida oficialmente por Guinness World Records.
  • Su historia resurgió en un documental más de dos décadas después de su muerte.

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