Una nueva perspectiva sobre la terminología del cuerpo femenino
Imagina que en tu historial médico se registran las palabras “labios de la vergüenza”. Este término, que se traduce como “labios púbicos”, representa una forma en que algunas culturas se refieren a una parte esencial del cuerpo femenino. Sin embargo, muchos lo ven como un ejemplo más de un lenguaje desactualizado y cargado de connotaciones negativas. Recientemente, el diccionario holandés Dikke van Dale anunció la inclusión de un nuevo término: “vulvalippen”, que se añadirá en su próxima edición en línea, complementando la palabra tradicional “schaamlippen”.
El llamado a un cambio de vocabulario
Activistas en Europa han estado abogando por una revisión de la terminología relacionada con el cuerpo, la sexualidad y la salud de las mujeres. Su objetivo colectivo es distanciarse de los términos considerados misóginos y desfavorables. Shari Klein, cofundadora de la campaña Schaamteloos, enfatiza la importancia del lenguaje en la percepción que tenemos de nosotros mismos. “Es vital que la gente tenga acceso a un término más neutral y anatómicamente correcto, y no uno que esté asociado con la vergüenza”, afirma.
Positividad sexual y aceptación
Aunque las solicitudes para utilizar “vulvalippen” no son algo completamente nuevo, los activistas creen que su inclusión en el diccionario puede ser un indicativo de que la sociedad se está preparando para un cambio significativo. Esther Van der Valk, miembro del conocido grupo feminista holandés Dolle Mina, asegura que esta evolución se relaciona con una actitud positiva hacia la sexualidad y con la reducción de la vergüenza en torno al cuerpo. Los pasos siguientes de la campaña implican persuadir a médicos y funcionarios para que incluyan “vulvalippen” en sus materiales informativos y consultas.
La evolución del lenguaje en otros países
Ton den Boon, editor del diccionario, sostiene que la incorporación de la nueva expresión es adecuada debido a su creciente uso en medios, libros de texto de biología y materiales médicos. Sin embargo, queda por ver si esta valoración se adoptará ampliamente. En otros contextos, términos como “schaamhaar” (vello púbico) o “schaambeen” (hueso púbico) siguen generando connotaciones similares. Aun así, hay quienes argumentan que cambiar una palabra no necesariamente transformará la vida de las personas.
Este esfuerzo refleja iniciativas en Alemania, donde en 2018 se lanzó una petición para sustituir “schamlippen” por “vulvalippen”. La periodista Gunda Windmüller comenzó este movimiento tras escuchar de una ginecóloga sobre el sentimiento de vergüenza que experimentan muchas mujeres al hablar de sus cuerpos o al enfrentar exámenes médicos. Su experiencia reveló que incluso mencionar la anatomía provocaba incomodidad. Aunque “vulvalippen” aún no ha sido integrado en los diccionarios alemanes, es detectable en conversaciones y material educativo.
Palabras que rompen mitos
De manera similar, en Suecia, un nuevo término fue introducido para “himen” en el diccionario académico tras una campaña iniciada en 2009. La RFSU, una organización dedicada a la educación sexual, concluyó que “mödomshinna”, que se traduce como piel de la virginidad, era anatómicamente inexacto. Se adoptó “slidkrans”, que significa corona vaginal, reflejando mejor la anatomía real. “Con una nueva palabra, podemos desafiar los mitos que buscan controlar la sexualidad femenina”, asegura Sonja Ghaderi de la RFSU.
En el Reino Unido, la presentadora feminista Nicola Denson-Elliott ha comenzado una campaña para reemplazar “hysterectomy” (histerectomía) por “uterectomy”. Argumenta que el término histerectomía está vinculado a la histeria, considerada históricamente como una enfermedad asociada a mujeres emocionales, y aboga por un término que sea más preciso desde un punto de vista anatómico.
Reflexiones sobre el lenguaje y su impacto
La lingüista Beth Malory enfatiza la importancia de investigar cualquier cambio lingüístico. Pregunta si la gente comprenderá términos como “uterectomy” y destaca que las palabras nuevas deben ser claras para evitar confusiones. Malory también explora el lenguaje relacionado con el embarazo y la pérdida, señalando términos como “incompetencia cervical” que pueden llevar a mujeres a sentirse culpables por problemas médicos.
La obstetra Brooke Vandermolen comparte que ha dejado de usar ciertos términos tradicionalmente peyorativos que pueden provocar incomodidad. “El lenguaje es esencial y las palabras que elegimos pueden validar las experiencias de las personas”, resalta. En 2022, el Real Colegio de Matronas en el Reino Unido emitió una guía con alternativas para un lenguaje más inclusivo y respetuoso.
La esperanza es que estos cambios en los Países Bajos generen un impulso para un diálogo similar en otros lugares sobre cómo se habla del cuerpo femenino. Las palabras que formamos pueden tener un impacto significativo en cómo nos sentimos y nos perciben los demás.
Conclusión
La inclusión de términos más adecuados y respetuosos en el lenguaje cotidiano es un paso importante hacia la normalización de la conversación sobre la anatomía y la salud de las mujeres. A medida que las sociedades evolucionan, es esencial que la terminología que utilizamos también progrese para eliminar el estigma y fomentar la comprensión.
- El diccionario holandés incorpora “vulvalippen”, un término más adecuado que “schaamlippen”.
- Las activistas buscan terminar con la asociación de vergüenza en la terminología del cuerpo femenino.
- Movimientos similares en Alemania y Suecia demuestran un cambio global en el lenguaje relacionado con la salud femenina.
- La elección de palabras puede influir en la percepción y dignidad de las experiencias de las mujeres.

